22 jun. 2011

Un vestido rosa para Constanza

Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España, escribe para Cuaderno de Terreno desde Puerto Príncipe

En nuestro primer día en Puerto Príncipe, hemos salido con el equipo de nutrición de UNICEF para visitar varias tiendas de campaña habilitadas para que los bebés y sus mamás tengan un lugar seguro en el que refugiarse. Estas tiendas son gestionadas por Acción contra el Hambre en colaboración con UNICEF. En ellas, las madres amamantan a sus bebés en un entorno tranquilo. Además, pueden recibir apoyo psicológico y asesoramiento nutricional, mientras sus hijos juegan. Vine aquí porque mi hija no comía y estaba muy preocupada, dice Anite Dorleyan, madre de 32 años, mientras su bebe de 11 meses, Contance,  me mira fijamente con sus grandes ojos marrones. "Con el terremoto he perdido a mi marido, mi madre y mi sobrina.  También he perdido mi casa. Ahora vivo en una tienda de campaña". Hoy es el primer día de Anite en la tienda de campaña en Campo de Marte.  Entre inquieta y curiosa ve al personal sanitario pesar a Constance. Le dicen que pesa 6,6 kilos, unos 3 kilos menos del peso adecuado para su edad. Anite nos cuenta que hasta que Constance esté mejor, volverá a diario. Cuando la consulta médica termina, Anite empieza a vestir a Constance con un precioso vestido rosa. La pequeña está incluso más guapa.

Uno de los nutricionistas de UNICEF explica que cuando la alimentación de un bebé no se basa en leche materna exclusivamente, tiene entre 10 y 15 posibilidades más de morir. En emergencias, la lactancia materna es fundamental. En los primeros días tras el terremoto, las madres dejaron de amamantar a sus bebés porque necesitaban buscar comida y cobijo. Con la iniciativa de las tiendas de campaña para bebés, UNICEF y sus colaboradores tratan de incentivar a las madres para que reanuden la lactancia materna. "Creo que se construirá un nuevo Haití, ese es mi sueño, pero no puede demorarse, lo necesitamos a corto plazo". Jean Thomas Tias, padre de 26 años, ha traído a su hija Dania Tias, enferma de diarrea. Le quedan dos años para terminar Económicas en la Facultad de Estudios Superiores de Puerto Príncipe. "Estoy buscando trabajo, he mandado mi CV a varias empresas". Nuestro siguiente destino fue el Estadio Nacional Sylvio Cator de Puerto Príncipe. El estadio se ha convertido en un gran asentamiento donde se hacinan miles de personas. Cerca de la tienda de campaña para bebés conocí a Sharleen Cedant, una chica de 17 años que preguntaba quién podría cuidar a su bebé. Decía que no podía ocuparse de él. Desde el terremoto duerme en un banco en el campamento en Campo de Marte y pasa todo el día en el estadio.

De vuelta a la base vemos el terrible nivel de destrucción que el terremoto ha causado; aún así, sorprende  la actividad que se ve en las calles. Muchos edificios están completamente destruidos. En algunos de ellos, hemos visto a quienes vivían allí antes buscar sus pertenencias. Vemos a una pareja salir de entre los escombros con dos bolsas; probablemente es todo lo que les queda. El conductor de UNICEF quiere enseñarnos lo que queda de su casa. "He perdido a tres hijos. entre ellos está la única chica, que tenía 22 años". Recuerdo haber oído antes esta historia en la sede de UNICEF en Madrid, pero ahora estoy enfrente de él y de los escombros en los que se ha convertido su casa. Después sólo hay un gran silencio en el coche. Estamos volviendo a la base de la MINUSTAH. ‘Mesi anpil’, me digo a mi misma. Quiere decir `muchas gracias´ en criollo. Sí, mesi anpil.

Fuente: Unicef

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