8 abr. 2011

El uso de pezoneras

Antes se pensaba que las pezoneras causaban más problemas de los que resolvían. Ahora sabemos que en algunas situaciones, la pezonera puede ser una herramienta útil para preservar la lactancia. Las pezoneras de látex grueso que se usaban antes reducían la producción de leche y alteraban los patrones de succión del bebé  (Woolridge 1980), pero muchos han encontrado que en ciertas situaciones, las nuevas pezoneras de silicona flexible pueden ayudarle al bebé a hacer la transición exitosa al pecho (Bodley y Powers 1996; Brigham 1996; Clum y Primomo 1996, Ellion 1996; Meir 2000; Sealy 1996; Wilson-Clay 1996; Woodworth 1996). 

Si las estrategias normales no funcionan, las pezoneras pueden servir para:
  • El bebé prematuro que no puede succionar eficazmente del pecho (Meier 2000),
  • El bebé que tiene problemas para tomar el pecho (Wilson-Clay 1996)
  • El bebé que empuja la lengua, la retrae, tiene problemas neurológicos o succión débil,
  • La madre que tiene pezones invertidos.
Conviene utilizar la pezonera de contacto que tiene un pedazo de la base recortado. Este lugar es donde se sugiere que la nariz del bebé toque el pecho, para permitir el contacto piel a piel durante el amamantamiento. También evita que la orilla de la pezonera se levante hacia la cara del bebé. 

Para colocarla podemos voltear la pezonera incluyendo la mitad de la punta y luego colocarla sobre el pezón de la madre. 

La pezonera solo sirve si le queda bien a la madre y al bebé y si el bebé la toma bien en su boca. También es muy importante que no dañe el pezón, ni colapse la salida de la leche, así que hay que elegir la talla apropiada, según el diámetro para el pezón (S, M y L). Si el pezón es plano o invertido, hay que evertirlo para poder valorar adecuadamente su diámetro real.

Fuente: Lactalmería y Amamantar Asturias

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